lunes, 25 de marzo de 2013
Darle paso al Espíritu Santo
Un mes atrás, más o meno,s tuve la gracia que el Señor me llamara a servirlo en un retiro de jóvenes de Confirmación del Movimiento de la Palabra de Dios al cual pertenezco. En honor a la verdad que fuí muy forzado porque prácticamente no había quien más lo pueda hacer y fue en el último momento (salíamos el sábado por la mañana y me avisaron el miércoles). Además, aunque tenía experiencia dentro del proceso de catequesis, no había tenido parte de la planificación de todo el retiro.
Para gloria de Dios, este fue muy bendecido, en especial la oración de la noche (muy fuerte) que hicimos con todos y dirigían los catequistas. En la evaluación, una de las catequistas compartió que "quise guiar la oración como la habíamos planificado pero me di cuenta que debía darle paso al Espíritu" que había inspirado una oración de acción de Gracias, entrega y liberación muy profunda y larga.Para serles sinceros, aunque esas palabras de mi hermana catequista me quedaron dando vueltas, no las entendí del todo. Había venido de un tiempo en el caminar en mi comunidad del movimiento (y en mi vida) en que sentía que había dado pasos en fe en muchísimas cosas pero que de una u otra manera siempre se lograba enganchar el trailer de orgullo que nos posesiona y quiere mantener en control de todo. El sábado pasado, a estas alturas que les escribo, pude asistir a compartir una pequeña enseñanza en una comunidad al sur de Quito conformada por varios servidores de diferentes capellanías (el sacerdote al frente tiene 15 que cubrir). Por medio de la oficina de catequesis de la Arquidiócesis se hizo el contacto: la enseñanza era sobre como llevar la Cuaresma. Preparé el material y me preparé yo para tener algo más que compartirles ese día... y llegó el sábado. Llegué temprano (8 de la mañana) y pude conversar con el padre (que les había convocado a las 8h30). Quería que les exhorte a vivir la Semana Santa desde el servicio que les toca y sobre el Triduo Pascual.
Como evidentemente no era el tema que había preparado tuve la tentación de encararle al pobre sacerdote la poca comunicación que tiene la oficina de catequesis.... o la poca comunicación que tenía el padre que me había invitado. Discirniendo me di cuenta que no hacía falta ni lo uno ni lo otro y recodé las palabras de aquel retiro de catequesis: "Dar paso al Espíritu Santo". Recuerdo decirle dentro mío "Señor, sabes que preparé lo que se hacer y que ahora me piden otra cosa... obra tu en lo que quieras hacer aquí y muéstrame por donde dirigir todo esto".El padre me presentó a todos y nos bendijo. Comenzamos con un poco de animación y fue un entrar en calor. La mañana se nos fue en reflexionar sobre este tiempo de Cuaresma terminamos con una entrega personal al Señor.Después del refrigerio retomamos y me enfoqué directamente en la Semana Santa y especialmente en la Liturgia de este tiempo.
Al final todo me llevaba a tener un momento de compartir con todos ellos una oración bendiciéndonos todos (y la música fue pretexto en todo esto). Eran de diferentes edades, realidades pero todos se bendecían en la oración.
Parecía que yo quedé más lleno que ellos en todo esto que veía y entregaba al Señor... regresé a ver mi atril, que había tenido las hojas de las canciones que repasé para ese día y me di cuenta ¡la gran mayoría no las canté!No estoy diciendo que no se repase: repasen, denle el mejor tiempo, las mejores ganas a ensayar. Pero no se cierren nunca a la posibilidad que el Señor les muestre otra cosa diferente a la que planearon.
Abran el corazón y vean a su alrededor. Pueden tener el mejor equipo de sonido (al menos esta vez tuve un micrófono) que si a la gente les queda sólo la bulla que pasa, la emoción que se apaga, la dopamina que mueve el sistema nervioso... quedarán igual que como al principio.Arriésguensen a dar lo mejor, pero siempre disciernan lo que el Señor quiere.
Paz y bien.
Madre de la Palabra de Dios, ruega por nosotros.
lunes, 31 de diciembre de 2012
Nacer de Nuevo
Evangelio de San Juan 3, 1- 22
Entre los
fariseos había un personaje judío llamado Nicodemo. Este fue de noche a ver a
Jesús y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro,
porque nadie puede hacer señales milagrosas como las que tú haces, a no ser que
Dios esté con él.»
A veces nos hemos acercado a Jesús "por la noche", a
escondidas, como Nicodemo, para que nadie nos vea. Incluso puede que lo hayamos
hecho por vergüenza. Igual lo hemos reconocido como un "Rabbí" que
quiere decir "Maestro" pero quizás sólo como un maestro más. Y hemos
abierto el corazón a veces a tantos "maestros", músicos, artistas y
escritores, o de otras religiones y quizás Jesús, no es el Hijo Único de Dios
para nosotros, sino solamente una sabia opinión más. Reconocemos ciertamente
algo sobrenatural en él, pero nada más.
Jesús le contestó: «En verdad te digo que nadie puede ver el Reino
de Dios si no nace de nuevo desde arriba.»Nicodemo le dijo: «¿Cómo renacerá el
hombre ya viejo? ¿Quién volverá al seno de su madre?»
Nadie puede acercarse a Dios por propia fuerza. El Señor cuenta
con nuestra decisión para acercarnos y a partir de eso pone el deseo del
corazón. Dios hace desear lo que que quiere darte, lo cual significa que todo
lo bueno y constructivo viene de él. Nunca va a poner en tu corazón deseo de
que te alejes de Él, de sus cosas ni de él mismo. El ser humano, en su carne o
naturaleza, no puede ver las cosas espirituales, las cosas de Dios. Necesita
ayuda del mismo Espíritu Santo para esto. Nicodemo responde desde su poco
entender, desde su naturaleza y, me atrevo a decir, desde su ignorancia. Sigue
limitado pensando en lo posible, lo contable, lo medible.
Jesús le contestó: «En verdad te digo: El que no renace del agua y
del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne
es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya
dicho: Necesitan nacer de nuevo desde arriba. El viento sopla donde
quiere, y tú oyes su silbido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo
mismo le sucede al que ha nacido del Espíritu.»
Nuestra vida física tuvo un inicio en la concepción y tendrá un
fin al termino del nuestra vida natural. Este "Renacer" del agua y
del Espíritu Santo del que habla Jesús, ya se produjo en nuestro bautismo. Y la
renovación se dió al recibir el Sacramento de la Confirmación. Pero muchas
veces, dejamos apagar ese fuego que con tanto trabajo y amor el Señor empezó a
encender en el corazón. Recordemos que cerrar el corazón, endurecerlo al amor
de Dios es condenación: "Dios,
que te creó sin ti, no te salvará sin ti" decía San Agustín.
Dios no puede sanar, ni perdonar ni hacer nada si tú no quieres. Pero no es
solamente decir o sentir que quieres, sino demostrarlo con tu vida. Lastima
muchísimo al amor de Dios, a Su Corazón la dureza de corazón de sus hijos.
Nicodemo volvió a preguntarle: «¿Cómo puede ser eso?». Respondió
Jesús: «Tú eres maestro en Israel, y ¿no sabes estas cosas? En verdad te
digo que nosotros hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que
hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.Si ustedes no creen
cuando les hablo de cosas de la tierra, ¿cómo van a creer si les hablo de cosas
del Cielo?Sin embargo, nadie ha subido al Cielo sino sólo el que ha bajado del
Cielo, el Hijo del Hombre.
A veces, nuestra propia terquedad espiritual, no nos permite
escuchar lo que Dios nos está diciendo en nuestra vida, y en esto interfiere
además nuestra historia no sanada, malas costumbres, sobre todo el no querer
estar con Dios. Queremos hacerlo todo a nuestro modo y los caminos del Señor
son muy diferentes a nuestros caminos. El piensa, no como hombre, sino como
Dios. No pongamos "peros". He escuchado decir: "es que no me
gusta como fulanos o menganos del grupo Tal alaban", "Aquí no
hay oraciones bonitas ni cantitos como en su grupo, esto es el seminario"
(!?), "Como nunca he trabajado con jóvenes, no me gusta que estén
reuniéndose" (Y estas frases las he escuchado, créanme) y huímos y
corremos de las manifestaciones que el Espíritu pone en las asambleas y en
nuestro pueblo orante y peregrino por el simple hecho de que no nos cuadra a
nuestro pobre entendimiento. Aclaro que no estoy de acuerdo con decir que el
Espíritu SOLAMENTE obra cuando hay manifestaciones extraordinarias, o que obre
en desorden donde no se construye la comunidad ni se profundiza en la oración,
en la enseñanza o la liturgia... sino con esta posición CERRADA de no querer
"hacer el ridículo" por el Señor dejando que estas manifestaciones
pasen por nosotros.
Recuerden la serpiente que Moisés hizo levantar en el desierto:
así también tiene que ser levantado el Hijo del Hombre, y entonces todo el que
crea en él tendrá por él vida eterna.¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo
Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.Dios no
envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo
gracias a él.Para quien cree en él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya
se ha condenado, por el hecho de no creer en el Nombre del Hijo único de
Dios.Esto requiere un juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron
las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.Pues el que obra el mal
odia la luz y no va a la luz, no sea que sus obras malas sean descubiertas y
condenadas.Pero el que hace la verdad va a la luz, para que se vea que sus
obras han sido hechas en Dios.»Después de esto, Jesús se fue con sus discípulos
al territorio de Judea. Allí estuvo con ellos y bautizaba.
Conozco mucha gente (no los juzgo pero es lo que veo) que le
encanta buscar mil pretextos para no acercarse a Dios, y que incluso se siente
muy ofendida si alguien comete el sacrilegio de confrontar su mediocridad
espiritual, reflejada en cuasi-religiosidad que no ve más allá de lo que le
conviene o de lo que piensa. La frase lapidaria que he escuchado, tristemente a
líderes importantes, es "así soy yo y no voy a cambiar"
(¡PLOP!). Hoy en día se cumple lo que Jesús decía a Nicodemo "los
hombres prefirieron la tiniebla a la luz". No nos gusta acercarnos a Dios
o a la Iglesia porque nos cuestiona el modo que vivimos la vida, nos cuestiona
nuestros pecados, nuestro pensar que somos buenos porque no hacemos mal o
porque nadie ha descubierto nuestros pecados. Pero Dios te ama y en la cruz lo
demostró.
Vivir en el espíritu no es ir a misa todos los domingos, ni
cumplir simplemente las cosas. Es renovarse desde lo profundo para salir al
encuentro del otro y construir nuestra fe en la comunidad. Necesitamos gente
llena de Dios. Católicos que lo sean de verdad, renovándose en el Espiritu
Santo.
¿Necesitas una nueva vida? ¿Quisieras nacer de nuevo?
Renueva en este año de la fe, tu vida por completo. Jesús
te está esperando.
lunes, 26 de noviembre de 2012
CUANDO DÉBIL SOY
(2
Corintios 12,9-10)
Martín
Valverde
A Asus4
A Asus4 A
E/G# D/F# Dm/F
A/E E7sus4 E7
A
Cuando soy débil
E/G#
yo
soy testigo de tu fuerza en mi
F#m7
Cuando
soy débil
D A/E E7sus4 E7
es cuando triunfa tu poder en mi, Señor
A
Cuando soy débil
B/A
Tú
muestras plenamente en mí tu amor
D
Y hoy me glorío
D#ø A/B E7sus4
y hoy me alegro en mi debilidad
Asus4
A Asus4 A
E/G#
y me
basta tu amor, tu gracia me das
F#m7
F#m/E D
Cuando
débil soy, fuerte soy
A
Tu amor se muestra pleno en mi
B/A
cuando
más débil me encuentro, Señor.
D D#ø
Y hoy me alegro
A/E
E7sus4
en
medio de toda dificultad
(CORO
NORMAL)
A
B/A D
D#ø A/E
F#7sus4 F#7
(Y
SUBE UN TONO)
Bsus4 B Bsus4
B F#/A#
Y me basta tu amor, tu gracia me das
G#m7
G#-/F# E
Cuando
débil soy, fuerte soy
lunes, 6 de agosto de 2012
EL DIBUJO DE DIOS
D D7 G
Mi Padre pintó un dibujo,
A D
A D
el Hijo
lo coloreó
D7 G
Y luego
quedó tan perfecto
A D D7
que el
Espíritu vida le dio:
G
/Y aquí estoy yo:
A D D7
soy el dibujo perfecto de Dios./
G
Dibujó
mis manos,
D
dibujó
mis pies,
Em
dibujó
mi cabeza
A D
y mi cadera también.
Mis oídos, mis ojos,
D
mi
naríz, mi voz
Em A D
D7
soy el
dibujo perfecto de Dios.
/Y aquí estoy yo:
soy el dibujo perfecto de Dios./
ALMA DE CRISTO (canción con acordes)
Mi Do#m La Mi
Alma de Cristo, santifícame
Si Do#m La Mi
cuerpo de Cristo, sálvame
Si Do#m
sangre de Cristo, embriágame
La Mi Si Mi
agua del costado de Cristo, lávame
Fa#m Mi Fa#m Mi
pasión de Cristo, confórtame
Fa#m Mi Fa#m Mi
oh buen Jesus ¡óyeme!
La Mi Si Do#m
y dentro de tus llagas, escóndeme
La Mi Si
no permitas que me aparte de ti;
Fa#m Mi Fa#m Mi
del enemigo, defiéndeme
Fa#m Mi Fa#m Mi
en la hora de mi muerte, llámame
La Mi
y mandame ir a ti
Si Do#m La
para con tus santos te alabe
Mi Si
por los siglos de los siglos
Mi La Mi
Amén. ( A- mén)
Si Do#m La Mi
cuerpo de Cristo, sálvame
Si Do#m
sangre de Cristo, embriágame
La Mi Si Mi
agua del costado de Cristo, lávame
Fa#m Mi Fa#m Mi
pasión de Cristo, confórtame
Fa#m Mi Fa#m Mi
oh buen Jesus ¡óyeme!
La Mi Si Do#m
y dentro de tus llagas, escóndeme
La Mi Si
no permitas que me aparte de ti;
Fa#m Mi Fa#m Mi
del enemigo, defiéndeme
Fa#m Mi Fa#m Mi
en la hora de mi muerte, llámame
La Mi
y mandame ir a ti
Si Do#m La
para con tus santos te alabe
Mi Si
por los siglos de los siglos
Mi La Mi
Amén. ( A- mén)
EL JOVEN QUE NO QUISO SEGUIR A JESÚS (Mt. 19, 16-23):
EL JOVEN QUE
NO QUISO SEGUIR A JESÚS
La Palabra de Dios, narra la siguiente
anécdota (Mt. 19, 16-23):
“En ese momento
se le acercó uno que dijo:<<Maestro, ¿Qué obras buenas debo hacer para
conseguir la vida eterna?>> (…) <<Si quieres entrar en la vida eterna
cumple los mandamientos>>.
Hasta aquí la intención de este joven
era buena, porque era un chico relativamente bueno. ¿Qué hacemos con las
personas como tú o como yo, amigo /a, que se creen buenas? Recuerdo que antes
pensaba así (o más o menos esto): “Yo no robo ni mato, soy bueno”… pero, se me
olvidaba que algunas veces en la
Misa había escuchado lo siguiente: “Yo, PECADOR, me confieso, de
palabra, obra y omisión”.
Cuando una persona es mala y el Señor
la libera todo se cambia, se nota eso en el cambio de actitudes, pero si somos
relativamente buenos… ¿Qué hacemos entonces? Es un problema y un dolor de
cabeza el no aprender a reconocernos tal y como somos: pecadores dignos de la Misericordia de Dios.
De todos modos, el Señor nos quiere liberar hasta de los “pecaditos” (que
después pueden hacerse “pecadotes”) pues Dios no nos quiere “buenos”,
“buenitos” o “buenazos”, Él nos quiere SANTOS. (Levítico 11, 44)
Pero,
como siempre, se nos olvidan estas consideraciones, y el Joven Rico no fue la
excepción a la regla:
“El joven
dijo:<<¿Cuáles?>> Jesús dijo:<<No matarás, no cometerás
adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu
madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo>>”
“SÍ a la vida”
“No matarás“ Veamos… TODO lo que afecte
la vida propia y ajena se opone a este mandamiento. Cuando se habla mal a las espaldas
de las personas, eso es matar también, la honra, matar la reputación… cuantas
veces volvemos “comidilla da barrio” a aquel que metió la pata y ni siquiera
nos acordamos de pedir por el o ella en nuestras oraciones para que Dios le
muestre el camino. Matar el cuerpo de uno con malas dormidas, malas comidas o
bebidas, vicios, no quererse y/o aceptarse. Hay formas de irnos contra la vida,
vivimos en una cultura de muerte donde lo que se nos pide es que le entremos a
todas las porquerías habidas y por haber. Dios nos pide, a ti querido/a
hermano/a y a mi otras cosas mejores.
“SÍ al amor, la fidelidad y la pureza”
“No cometerás
adulterio” y no cometerás actos impuros. En algún
punto empezamos a meter cosas en nuestras cabezas que nos hacen daño… y
confundimos sexo con amor, y pervertimos lo que debería ser (y de hecho lo es)
realmente algo sagrado. No soy nadie para lanzar piedras, pero he optado por
algo mejor ahora, sé que Dios me ha ido sanando muchas cosas de mi juventud. La
pareja que te toque es regalo de Dios, y ese regalo se abre el día del
matrimonio, del sacramento del matrimonio, y si te atreves a amar a la persona
con la que te vas a casar (si es tu vocación) o amar a Dios sobre todas las
cosas, encontrarás un sentido para guardarte para esa persona que Dios te
quiere dar o ese ministerio que también Él ha pensado para ti aunque aún no lo
veas cercano. Castidad y virginidad son palabras aparentemente pasadas de moda…
más bien yo diría que si eres un cristiano/a, católico/a estas palabras deben
volverse parte de tu vida
“Honra a tu padre y a tu madre”
NO dice el mandamiento:
Honra a tu padre y a tu madre si son “Gente Linda”
(salidos de la más familiar serie del norte…)
Honra a tu padre y a tu madre si son buenos contigo
Honra a tu padre y a tu madre si son perfectos
Honra a tu padre y a tu madre si te miman mucho y te dan
todo lo que les pides.
Honra a tu padre y a tu madre si te entienden siempre.
Sólo dice: Honra a
tu padre y a tu madre. Y este es el único mandamiento con promesa.
Le dice el
joven: <<Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?>>”
“Jesús le dijo:
<<Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los
pobres, y tendrás un tesoro en los cielos, luego sígueme>>. Al oír estas palabras el joven se marcho
entristecido, porque era muy rico.
Entonces Jesús
dijo a sus discípulos: << (…) es más fácil que un camello entre por el
ojo de una aguja que, el que un rico entre en el Reino de los cielos>>.”
En el Evangelio según San Mateo, nos dice que “Jesús
lo miró con cariño” porque entiende su corazón, sabe que está buscando
el camino a la salvación, por tanto le invita a liberarse, a ya no buscar
salvarse cumpliendo con el mínimo necesario como alguien mediocre y por eso le
dice: “solo te falta una cosa: vende todo lo que tienes… “
Este joven, que había tenido la
valentía de acercarse a Jesús, sin, en realidad, saber lo que estaba haciendo,
desaparece de la historia sin que siquiera sepamos cual era su nombre. Este
muchacho que se va triste ante la INESPERADA exigencia de Jesús. Pregúntate,
¿no te suena familiar este caso? ¿También te arriesgaste a acercarte a la
Iglesia, a querer seguir a Jesús?… El Señor nos pide muchas veces dejar ir “nuestras riquezas”, ¿cuáles son?
Nuestros planes y proyectos (que son buenos pero no siempre son Su Voluntad) y
nuestras formas de pensar (a veces nos cerramos a la acción de Dios para que no
toque nuestra vida ni nos muestre nuestras fallas y que ni cure las heridas).
Pero por esta razón terminamos siendo un número más en la lista de gente que
ocupó su metro cuadrado en este planeta y no lo que Dios quiere que seamos
seres trascendentes.
Nadie te puede obligar a nada, Es tú
decisión. La llave de la puerta de tu vida la tienes en tus manos. Y sí,
todavía te falta una cosa. Y esa “cosa” es más que una cosa. Lo que te falta es
volver a nacer. Lo que te falta no es un
“que” sino un “quien”. Quien te falta es Jesús.
- ¿A que cosas
vives aún aferrado?
- ¿Qué crees que
te diría Jesús si te acercaras a seguirle?
martes, 17 de julio de 2012
Docilidad con obediencia (o cuando las cosas no son como quisiéramos...)
La Curación de Naamán (2 Reyes 5, 1-19)
V.1: “Naamán, general del ejército del rey de Siria, era un hombre muy apreciado por su señor, porque el Señor le había dado la victoria a Siria por medio de él. Este hombre, que era poderoso, tenía lepra.”
¡Cuántos poderosos tienen “lepra”!: lo tienen todo (poder económico, dinero, poder político, poder militar, fama, prestigio…) pero muchas veces por eso viven en la decadencia, andan metidos en una vida de pecado, pierden la salud, que espiritualmente se convierte en “lepra”. Nosotros podemos también estar sometidos a diferentes formas de opresión y tentación que, de no ser combatidas con la oración, la práctica sacramental y la penitencia pueden hacernos muchos daño aunque no seamos tan poderosos como el general del ejército del rey de Siria, Naamán.
Recordemos siempre que cualquier éxito que hayamos tenido en la vida se lo debemos al Señor quien nos ha creado por amor. ¿Qué cosa podemos hacer que Dios no la pueda superar o, más bien, que no la haya superado ya?
V. 2: “En una de sus incursiones guerreras los sirios se llevaron de Israel a una jovencita, que fue destinada al servicio de la mujer de Naamán. Ella dijo a su señora:
- ¡Ojalá mi señor fuera donde el profeta que hay en Samaría! El lo curaría de la lepra!”
Imaginémonos, la Palabra nos dice que fue una jovencita, probablemente un adolescente, quien lleva la esperanza a esta casa. Esta chica, con toda justicia podría haberse quedado con la boca callada, resentida por haber sido forzada a dejar su tierra para ir de sirvienta a una casa de ricos… o quizás simplemente podía haberse mimetizado con el ambiente olvidando su fe y sus tradiciones religiosas. Pensemos que de haber sido ese el caso, Naamán nunca habría sido curado y jamás se hubiera convertido al Dios de Israel, el veradero. Nunca te calles tu fe porque otros necesitan saber que pueden ser sanados por el amor de Dios.
Hoy en día, existen muchas personas de nuestro país que han salido de su tierra, y cabría preguntarnos: ¿Será que muchas de ellas darán testimonio de Cristo, cuando vayan a sitios descristianizados como Europa o los Estados Unidos? o también ¿yo mismo, en esas circunstancias, daría testimonio de mi fe?
V.4-8 “Naamán se lo fue a decir al rey:
- Estoy y esto me ha dicho la muchacha de Israel.
El rey de Siria le respondió:
-¡Bien! Ponte en camino, yo te daré una carta para el rey de Israel.
Naamán partió llevando consigo trescientos cincuenta kilos de plata, seis mil monedas de oro y diez vestidos, y entregó al rey de Israel la carta que decía: >.
Cuando leyó la carta, el rey de Israel rasgó sus vestiduras y exclamó:
- ¿Acaso soy yo Dios, capaz de dar la muerte o la vida, que este me manda un hombre leproso para que lo sane? Fíjense y verán que busca un pretexto para atacarme.
Cuando Eliseo, el hombre de Dios, supo que el rey se había rasgado las vestiduras, envió a decirle:
-¿Porqué has hecho eso? Que venga a mí, y sabrá que hay un profeta en Israel”.
¡Cuánta gente se aleja de Dios por nuestra manera de recibirlos cuando llegan pidiendo ayuda a nuestras comunidades o parroquias! Como aquel cura o laico que le preocupa que se trabaje con los jóvenes por que “son demasiado bulliciosos” o que critica como se visten o nunca les dan ni voz ni voto porque son “ignorantes”… para gusto de algunos. O cuando se acercan madres solteras a nuestros grupos o jóvenes de diferente condición social ¿Cómo los recibimos? Con amor o con la desconfianza del rey de Israel que en vez de averiguar y preguntar bien las cosas se indigna exageradamente (se rasga las vestiduras) por lo que se imagina en su paranoia. Me imagino que en su corte hubo alguien que entendió lo que pasaba y fueron a buscar a Eliseo… ojalá siempre haya alguno en nuestras comunidades.
Eliseo manda a llamar al extranjero pues sabe que por él, el Señor hará un prodigio, “sabrá que hay un profeta en Israel”, es decir uno por quien Dios habla y obra. ¿Podrían otros saber que “hay un profeta en Israel” o en la Iglesia cuando se acercan a nosotros?
V. 9-12 “Llegó Naamàn con sus caballos y su carro de guerra, y se detuvo ante la puerta de la casa de Eliseo. Eliseo le mandó a decir por medio de un mensajero:
- Anda, báñate siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia.
Naamán, indignado, se retiró murmurando:
-Pensaba que saldría a recibirme que invocaría el nombre del Señor, su Dios, me tocaría y así curaría mi lepra. ¿Acaso los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no son mucho mejores que todas las aguas de Israel? No podría yo bañarme en ellos y quedar limpio?
Y se fue indignado.”
¡Cuántas cosas no se dan por nuestra falta de humildad! Jesús nos dice “Sus caminos no son los míos” y tiene toda la razón. Recordemos que él es Dios, no nosotros. Nuestra voluntad muchas veces es como veleta al viento de nuestra gana, de nuestras pobres y tristes carencias. Al decir que se haga Su Voluntad, estamos diciéndole que Él es Aquel que sabrá siempre dirigir nuestras vidas a puerto seguro. Un ejemplo de la gran falta de humildad que llevamos muchas veces podemos verla cuando nos toca acercarnos a la confesión, y si analizamos bien la actitud y las palabras de Naamán, nosotros terminamos diciendo exactamente lo mismo que él: que las cosas tienen que ser en nuestro términos (‘yo me confieso solito con Dios’, ‘¡pero cómo me voy a confesar con uno más pecador que yo!’, ‘Dios esta en todos lados, para que voy a misa, para que comulgar, para que ir al grupo’...), o que las cosas tienen que ser en nuestro tiempo, tratando de emplazar a Dios con lo que nosotros con nuestra muy limitada visión (nuestros “ríos de Siria”) queremos. Pero Dios, como Padre Amoroso no nos va a dar algo con lo que nos hagamos daño y sabe respetar nuestros procesos más aún de lo que nosotros mismo los hacemos. Y muchas veces el silencio que viene de Él es para que comprendamos que las cosas son muy diferentes a como las pensamos, imaginamos o deseamos fruto de nuestra sordera espiritual en muchos casos.
v. 13 “Pero sus siervos le dijeron.
- Padre, si el profeta te hubiera mandado una cosa extraordinaria ¿no lo habrías hecho? Pues, ¡cuánto más habiéndote dicho: >!”
Agradezcamos a todas esas personas que nos han ido corrigiendo en nuestro camino de acercamiento a Dios, aunque en nuestro “emperramiento” no las hayamos querido escuchar. Esos son verdaderos amigos. Alejémonos de la gente que se la pasa solo alabándonos, son pésimos para el alma.
v. 14- 17 “Entonces Naamán bajó al Jordán, se bañó siete veces como había dicho el hombre de Dios, y su carne quedó limpia como la de un niño. Inmediatamente regresó, con toda su comitiva a donde estaba el hombre de Dios, y, de pie ante él. dijo:
-Reconozco que no hay otro Dios en toda la tierra, fuera del Dios de Israel. Dígnate en aceptar un regalo de tu siervo”.
Eliseo le dijo:
-¡Vive el Señor a quien sirvo que no tomaré nada!
Y por más que insistió en que aceptara algo, lo rehusó. Naamán le dijo:
- De acuerdo, pero permite que me den la tierra que puedan cargar un par de mulas. Porque tu siervo no ofrecerá ya holocaustos y sacrificios a otros dioses fuera del Señor. Sólo así me perdonará el Señor lo que me veo obligado a hacer en el templo de Rimón. Porque, debido a mi cargo, tengo que acompañar al rey, mi señor, cuando va al templo, y tengo que postrarme cuando él se postra. Que el Señor me lo perdone.
Eliseo le respondió:
-Vete en paz”
Dios nos cura gratis, no pide nada a cambio, en realidad, lo único que nos pide es que nos dejémos amar. La tierra que hace referencia y que se lleva cargado es el reconocer a Yahvéh como único Dios verdadero.
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