lunes, 14 de julio de 2014

El RAMBISMO en la Iglesia (Con un poco de sal... )


Voy a hablar de una plaga que se mete de vez en cuando en nuestra Iglesia: el RAMBISMO cristiano, parafraseando a Martín Valverde. 


Aclaremos, la Iglesia es comunidad de fe, no un club privado donde unos pocos tiene privilegios sobre otros. O donde algunos tienen que darles haciendo a los otros lo que (muuuy aparentemente) no pueden hacer. La Iglesia la formamos todos los bautizados y cada quien es libre de ejercer ese poder que nos da el bautismo.

Ultimamente he podido encontrar varios casos de esto: no digo que sean gente mala, ni mucho menos, pero su actitud es de RAMBOS o superhéroes cristianos. Yendo al grano, estos serían como síntomas graves de sufrir de esto:

Los demás son súbitos y les hago el favor de que trabajen conmigo (¿?).

La mayoría del trabajo en Iglesia es colaboración desinteresada, no cabe duda, pero nunca está por demás ser agradecido con el tramoyista, sonidista, catequistas, servidores y otros que cada quien en su caso podrá descubrir: les recuerdo que un coordinador parroquial sin gente a quien coordinar no sirve para nada dicho nombramiento. Un músico sin la ayuda del audio, en muchísimos casos no sería escuchado ni en la 3era fila (me anoto en ese punto, jejeje). Si te has dedicado a servir alfrente de algún proyecto no es para que vean tu RAMBISMO que todo puede sólo (inclusive, en algunos casos sin Dios) sino para que seas servidor de todos.

Mil y una veces no: no importa si eres laico, ministro, religiosa o músico o cura... las jerarquías en la Iglesia van según el servicio que damos: es terrible esa corriente mundana de creer que los demás tienen obligación de ayudarnos o servirnos, no es así. Saluda, se agradecido, acércate a los que trabajan junto. Si no, tu te pierdes lo que obra el Señor.

La Liga de la Justicia: Grupo cerrado (y a veces clausurado, jeje)

Pasa muchas veces que existe un grupo que no deja que entren nuevos (pasa mucho en parroquias con "ministerios" con personas que se conocen demasiado bien). Hasta ahí no pasa nada, pero llegará el día en que venga alguien nuevo y no sea bien acogido. Y aunque por lo menos ya no es tan RAMBISTA la situación, lo es en el sentido que el grupo es individual, permeable lo cual no da buen testimonio de vida y de comunidad. Que conste que no digo que eso pase siempre, pero como decía, esta plaga se nos está metiendo en la Barca de Pedro.

Aprendamos que no todo lo tenemos en nuestras parroquias, que podemos pedir ayuda fuera y no es debilidad. Mucho ojo.

RAMBO vs. EL MUNDO

Otro punto sería cuando no me dejo ayudar, por que me da miedo entrar caminar en comunidad. Ya perdí la cuenta de cuantos catequistas se ATERRAN si les propones caminar en comunidad. Muchos ponen miles de pretextos (no hay tiempo, los estudios, la familia, es que soy "libre"...) 


Y dentro de los músicos de la Iglesia existen, aunque no lo crean. Hay que revisar bien el orgullo porque, en muchos casos, es porque no nos gusta que nos digan lo mal que estamos haciendo, no se los estoy inventando, yo mismo lo viví. 

El aíslamiento de un laico en la Iglesia, el caminar sólo es síntoma de que puede andar extraviado en otras cosas: Jesús resucitado se les aparece a sus discípulos cuando caminan juntos (Lc. 24,13ss) y cuando reunidos reciben el don del Espíritu Santo (Hch. 2, 1-3). Ah, una aclaración, no se vale contar la banda como comunidad si sólo ensayan.

Super-YO

Y finalmente, cuando todo lo pago yo. Si hoy quiero grabar un CD, pago yo (para eso trabajo, no). Ponemos del bolsillo propio, pero no por gratuidad o quitar una carga, sino para que nos den cierto poder sobre lo que hacemos y nadie nos pueda decir nada de nada.

Aunque siempre habrá hermanos valientes que nos corrijan, gracias a Dios.
En fin, cada quien revicese y analicese.
Bendiciones.