lunes, 25 de marzo de 2013

Darle paso al Espíritu Santo


Un mes atrás, más o meno,s tuve la gracia que el Señor me llamara a servirlo en un retiro de jóvenes de Confirmación del Movimiento de la Palabra de Dios al cual pertenezco. En honor a la verdad que fuí muy forzado porque prácticamente no había quien más lo pueda hacer y fue en el último momento (salíamos el sábado por la mañana y me avisaron el miércoles). Además, aunque tenía experiencia dentro del proceso de catequesis, no había tenido parte de la planificación de todo el retiro.

Para gloria de Dios, este fue muy bendecido, en especial la oración de la noche (muy fuerte) que hicimos con todos y dirigían los catequistas. En la evaluación, una de las catequistas compartió que "quise guiar la oración como la habíamos planificado pero me di cuenta que debía darle paso al Espíritu" que había inspirado una oración de acción de Gracias, entrega y liberación muy profunda y larga.Para serles sinceros, aunque esas palabras de mi hermana catequista me quedaron dando vueltas, no las entendí del todo. Había venido de un tiempo en el caminar en mi comunidad del movimiento (y en mi vida) en que sentía que había dado pasos en fe en muchísimas cosas pero que de una u otra manera siempre se lograba enganchar el trailer de orgullo que nos posesiona y quiere mantener en control de todo. El sábado pasado, a estas alturas que les escribo, pude asistir a compartir una pequeña enseñanza en una comunidad al sur de Quito conformada por varios servidores de diferentes capellanías (el sacerdote al frente tiene 15 que cubrir). Por medio de la oficina de catequesis de la Arquidiócesis se hizo el contacto: la enseñanza era sobre como llevar la Cuaresma. Preparé el material y me preparé yo para tener algo más que compartirles ese día... y llegó el sábado. Llegué temprano (8 de la mañana) y pude conversar con el padre (que les había convocado a las 8h30). Quería que les exhorte a vivir la Semana Santa desde el servicio que les toca y sobre el Triduo Pascual.

Como evidentemente no era el tema que había preparado tuve la tentación de encararle al pobre sacerdote la poca comunicación que tiene la oficina de catequesis.... o la poca comunicación que tenía el padre que me había invitado. Discirniendo me di cuenta que no hacía falta ni lo uno ni lo otro y recodé las palabras de aquel retiro de catequesis: "Dar paso al Espíritu Santo". Recuerdo decirle dentro mío "Señor, sabes que preparé lo que se hacer y que ahora me piden otra cosa... obra tu en lo que quieras hacer aquí y muéstrame por donde dirigir todo esto".El padre me presentó a todos y nos bendijo. Comenzamos con un poco de animación y fue un entrar en calor. La mañana se nos fue en reflexionar sobre este tiempo de Cuaresma terminamos con una entrega personal al Señor.Después del refrigerio retomamos y me enfoqué directamente en la Semana Santa y especialmente en la Liturgia de este tiempo.

Al final todo me llevaba a tener un momento de compartir con todos ellos una oración bendiciéndonos todos (y la música fue pretexto en todo esto). Eran de diferentes edades, realidades pero todos se bendecían en la oración.

Parecía que yo quedé más lleno que ellos en todo esto que veía y entregaba al Señor... regresé a ver mi atril, que había tenido las hojas de las canciones que repasé para ese día y me di cuenta ¡la gran mayoría no las canté!
No estoy diciendo que no se repase: repasen, denle el mejor tiempo, las mejores ganas a ensayar. Pero no se cierren nunca a la posibilidad que el Señor les muestre otra cosa diferente a la que planearon.

Abran el corazón y vean a su alrededor. Pueden tener el mejor equipo de sonido (al menos esta vez tuve un micrófono) que si a la gente les queda sólo la bulla que pasa, la emoción que se apaga, la dopamina que mueve el sistema nervioso... quedarán igual que como al principio.
Arriésguensen a dar lo mejor, pero siempre disciernan lo que el Señor quiere.

Paz y bien.

Madre de la Palabra de Dios, ruega por nosotros.