lunes, 6 de agosto de 2012

EL DIBUJO DE DIOS


D                 D7       G
Mi Padre pintó un dibujo,
    A               D
el Hijo lo coloreó
                   D7            G
Y luego quedó tan perfecto
                A                 D    D7
que el Espíritu vida le dio:

                       G
/Y aquí estoy yo:
              A                        D     D7
soy el dibujo perfecto de Dios./

                  G
Dibujó mis manos,
                 D   
dibujó mis pies,
                   Em 
dibujó mi cabeza
A                           D
    y mi cadera también.

Mis oídos, mis ojos,
                     D
mi naríz, mi voz
             Em        A           D     D7
soy el dibujo perfecto de Dios.

/Y aquí estoy yo:
soy el dibujo perfecto de Dios./

ALMA DE CRISTO (canción con acordes)


Mi       Do#m     La        Mi
Alma de Cristo, santifícame
Si            Do#m    La    Mi 

cuerpo de Cristo, sálvame
                           Si       Do#m
sangre de Cristo, embriágame
 La                            Mi    Si      Mi 

agua del costado de Cristo, lávame
Fa#m       Mi        Fa#m    Mi
pasión de Cristo, confórtame
Fa#m          Mi   Fa#m Mi 

oh buen Jesus    ¡óyeme!
 La             Mi            Si     Do#m 

y dentro de tus llagas, escóndeme
          La                  Mi          Si 

no permitas que me aparte de ti;
 Fa#m   Mi    Fa#m   Mi 

del enemigo,  defiéndeme
 Fa#m                 Mi         Fa#m  Mi 

en la hora de mi muerte, llámame
    La          Mi
y mandame ir a ti
Si                 Do#m      La 

para con tus santos te alabe
            Mi           Si 

por los siglos de los siglos
  Mi     La   Mi 

Amén. ( A- mén)

EL JOVEN QUE NO QUISO SEGUIR A JESÚS (Mt. 19, 16-23):


                                    EL JOVEN QUE NO QUISO SEGUIR A JESÚS

La Palabra de Dios, narra la siguiente anécdota (Mt. 19, 16-23):

“En ese momento se le acercó uno que dijo:<<Maestro, ¿Qué obras buenas debo hacer para conseguir la vida eterna?>> (…) <<Si quieres entrar en la vida eterna cumple los mandamientos>>.

Hasta aquí la intención de este joven era buena, porque era un chico relativamente bueno. ¿Qué hacemos con las personas como tú o como yo, amigo /a, que se creen buenas? Recuerdo que antes pensaba así (o más o menos esto): “Yo no robo ni mato, soy bueno”… pero, se me olvidaba que algunas veces en la Misa había escuchado lo siguiente: “Yo, PECADOR, me confieso, de palabra, obra y omisión”.

Cuando una persona es mala y el Señor la libera todo se cambia, se nota eso en el cambio de actitudes, pero si somos relativamente buenos… ¿Qué hacemos entonces? Es un problema y un dolor de cabeza el no aprender a reconocernos tal y como somos: pecadores dignos de la Misericordia de Dios. De todos modos, el Señor nos quiere liberar hasta de los “pecaditos” (que después pueden hacerse “pecadotes”) pues Dios no nos quiere “buenos”, “buenitos” o “buenazos”, Él nos quiere SANTOS. (Levítico 11, 44)

            Pero, como siempre, se nos olvidan estas consideraciones, y el Joven Rico no fue la excepción a la regla:

“El joven dijo:<<¿Cuáles?>> Jesús dijo:<<No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo>>”

a la vida”
“No matarás“ Veamos… TODO lo que afecte la vida propia y ajena se opone a este mandamiento. Cuando se habla mal a las espaldas de las personas, eso es matar también, la honra, matar la reputación… cuantas veces volvemos “comidilla da barrio” a aquel que metió la pata y ni siquiera nos acordamos de pedir por el o ella en nuestras oraciones para que Dios le muestre el camino. Matar el cuerpo de uno con malas dormidas, malas comidas o bebidas, vicios, no quererse y/o aceptarse. Hay formas de irnos contra la vida, vivimos en una cultura de muerte donde lo que se nos pide es que le entremos a todas las porquerías habidas y por haber. Dios nos pide, a ti querido/a hermano/a y a mi otras cosas mejores.

al amor, la fidelidad y la pureza”

“No cometerás adulterio” y no cometerás actos impuros. En algún punto empezamos a meter cosas en nuestras cabezas que nos hacen daño… y confundimos sexo con amor, y pervertimos lo que debería ser (y de hecho lo es) realmente algo sagrado. No soy nadie para lanzar piedras, pero he optado por algo mejor ahora, sé que Dios me ha ido sanando muchas cosas de mi juventud. La pareja que te toque es regalo de Dios, y ese regalo se abre el día del matrimonio, del sacramento del matrimonio, y si te atreves a amar a la persona con la que te vas a casar (si es tu vocación) o amar a Dios sobre todas las cosas, encontrarás un sentido para guardarte para esa persona que Dios te quiere dar o ese ministerio que también Él ha pensado para ti aunque aún no lo veas cercano. Castidad y virginidad son palabras aparentemente pasadas de moda… más bien yo diría que si eres un cristiano/a, católico/a estas palabras deben volverse parte de tu vida




“Honra a tu padre y a tu madre”
NO dice el mandamiento:

Honra a tu padre y a tu madre si son “Gente Linda” (salidos de la más familiar serie del norte…)
Honra a tu padre y a tu madre si son buenos contigo
Honra a tu padre y a tu madre si son perfectos
Honra a tu padre y a tu madre si te miman mucho y te dan todo lo que les pides.
Honra a tu padre y a tu madre si te entienden siempre.

Sólo dice: Honra a tu padre y a tu madre. Y este es el único mandamiento con promesa.

Le dice el joven: <<Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?>>”

El joven le responde a Jesús muy osadamente: a algunos nos ha costado y cuesta mucho cumplir esto. ¡I-MA-GÍ-NA-TE! Bastante valiente el muchacho, yo no me hubiera atrevido a decir una cosa así.

“Jesús le dijo: <<Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos, luego sígueme>>.  Al oír estas palabras el joven se marcho entristecido, porque era muy rico.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: << (…) es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que, el que un rico entre en el Reino de los cielos>>.”

En el Evangelio según San Mateo, nos dice que “Jesús lo miró con cariño” porque entiende su corazón, sabe que está buscando el camino a la salvación, por tanto le invita a liberarse, a ya no buscar salvarse cumpliendo con el mínimo necesario como alguien mediocre y por eso le dice: “solo te falta una cosa: vende todo lo que tienes… “

Este joven, que había tenido la valentía de acercarse a Jesús, sin, en realidad, saber lo que estaba haciendo, desaparece de la historia sin que siquiera sepamos cual era su nombre. Este muchacho que se va triste ante la INESPERADA exigencia de Jesús. Pregúntate, ¿no te suena familiar este caso? ¿También te arriesgaste a acercarte a la Iglesia, a querer seguir a Jesús?… El Señor nos pide muchas veces dejar ir “nuestras riquezas”, ¿cuáles son? Nuestros planes y proyectos (que son buenos pero no siempre son Su Voluntad) y nuestras formas de pensar (a veces nos cerramos a la acción de Dios para que no toque nuestra vida ni nos muestre nuestras fallas y que ni cure las heridas). Pero por esta razón terminamos siendo un número más en la lista de gente que ocupó su metro cuadrado en este planeta y no lo que Dios quiere que seamos seres trascendentes.

Nadie te puede obligar a nada, Es tú decisión. La llave de la puerta de tu vida la tienes en tus manos. Y sí, todavía te falta una cosa. Y esa “cosa” es más que una cosa. Lo que te falta es volver a nacer.  Lo que te falta no es un “que” sino un “quien”. Quien te falta es Jesús.

- ¿A que cosas vives aún aferrado?
- ¿Qué crees que te diría Jesús si te acercaras a seguirle?